viernes, 31 de enero de 2014

Secularismo y libertad religiosa en la India de la Antigüedad







Es la traducción de un informe encontrado en Boloji.com, un sitio sobre temas de la India descubierto hace unos meses, tan abigarrado que podría pasar uno el resto de la vida leyendolos sin agotarlos nunca, porque además de la variedad de asuntos está el hecho de que fue instalado hace más de 14 años y la acumulación de los mismos es tan enorme como los ciclos de la mitología indoísta.  (Los términos "hindú" e "hinduismo" son anglicismos.)  El autor es Neria Harish Hebbar, M.D., que vive actualmente en el estado de la Florida en los Estados Unidos de Norteamérica ("N. Jarich Jebar" en la transcripción al castellano).   

Hace mucho tiempo, siendo todavía joven, leí la obra de Marco Tulio Cicerón titulada "La naturaleza de los dioses" y quedé con la impresión de que en la Antigüedad solamente en Grecia habían aparecido el ateísmo y el materialismo (que no son lo mismo).  Por eso, al topar con el informe antedicho, hace pocos días, me sorprendió descubrir que en esos tiempos también los hubo en la tierra del indoísmo, donde además la tolerancia era total y jamás se habría condenado a muerte a un Sócrates (que lo fue dizque por ser un "corruptor de la juventud").

Eso contrasta con la India actual, porque en sus áreas rurales existe un extremismo de casta infame que el budismo sí supo eliminar definitivamente.  India se negó a prestar atención al Reformador y se cumplió ahí lo de que "nadie es profeta en su tierra".  La casta sacerdotal, codiciosa, cruel y lasciva, que vio amenazados sus privilegios por sus denuncias , ganó la guerra contra la Reforma.  Ahora los budistas son una minoría insignificante en su propia tierra natal, mientras que en el exterior fueron recibidos con entusiasmo y llegaron hasta el extremo oriental del continente, y más allá, al archipiélago de Nipon, o "Japón", como dicen en Occidente.          

 

 

La filosofía india evolucionó dramáticamente durante un período de casi mil años.  El intervalo entre 600 a.C. y aproximadamente 200 d.C. es llamado la Era Épica, en la que la discusión y las conjeturas se presentaban a un ritmo parejo.  La aparición de la literatura intensamente filosófica llamada "los Darsanas" promovió el desarrollo adicional y el refinamiento de las ideas de los Upanisades.  [Los Darsanas son una de las seis Escrituras ortodoxas del indoísmo.  Son su parte intelectual, seis "sistemas", "escuelas de pensamiento" o "escuelas filosóficas" fundamentadas en los Vedas.  Los Vedas, Srutis o Amnayas son otra de las seis, y los Upanisades son su parte final y la fuente de la filosofía Vedanta e incluyen lo fundamental de los Vedas.]

En esos tiempos la religión predominante era el indoísmo de los sacrificios, pero ya existían la tolerancia y la comprensión ante las nociones de los contradictores.  ¿De qué otra manera podría uno explicar el surgimiento  de los razonamientos radicalmente diferentes del Buda y el Majavira, que negaban la santidad de los Vedas y desafiaron las normas del sistema de castas?  El indoísmo védico de los sacrificios, dominado por los brajmanes y los ksatriyas [la casta de los sacerdotes y la de los guerreros y los gobernantes, respectivamente], enredado en la diferenciación y la discriminación de casta, no perseguía los razonamientos no ortodoxos de los contradictores que pertenecían a las nuevas religiones incipientes del budismo y el jainismo.

El Buda y el Majavira no eran los únicos que proponían otras filosofías en su época.  También tuvo muchos seguidores una corriente de pensamiento llamada Ayivikas que rivalizaba con las suyas y fue iniciada por Gosala Maskariputra, un opositor de Majavira.  El Ayivikas no creía en el karma y pensaba que el destino estaba determinado anticipadamente y no podía ser cambiado.  Los seguidores de Gosala eran ateos y opinaban que era imposible ejercer una influencia en la transmigración y en el destino de cualquier manera que fuera. 

También hubo varios otros contemporáneos religiosos del Buda y el Majavira en el espiritualmente fecundo siglo VI a.C.  Todos ellos se rebelaron contra los rituales rígidos de sacrificios de los Upanisades brajmánicos y los Vedas que manifestaban las diferencias de estrato social.  Así, por ejemplo, Purana Kasapa enseñaba una teoría de la ausencia de acción llamada akriyavada.  En cierta ocasión explicó al Rey Ayatasatru de [el Imperio de] Magadja [mencionado en los dos grandes poemas épicos, el Ramayana y el Majabjarata] que el alma no es afectada por ninguna acción (karma), sea buena o mala.  Los sacrificios y el control de sí mismo, e incluso el robo y la destrucción, no causan ningún efecto en el alma pasiva.  Únicamente la mente infinita podía comprender el mundo finito. 

Otro maestro de la misma época fue Pakuda Katiayana, que también enseñaba que el alma estaba más allá del bien y del mal, y por ende estos no la podían cambiar o tocar.  Clasificaba todo en siete categorías, que eran la tierra, el agua, el fuego, el aire, el placer, el dolor y el alma, que eran eternas.  Por eso Majavira y el Buda llamaban a su doctrina "eternalismo".  Tanto Kasapa como Katiayana creían que el alma existía independientemente del cuerpo y que por eso no era afectada por el karma.

Ayita Kesakambalin, otro contemporáneo del Buda, fue más allá y enseñaba un materialismo íntegro.  No creía en una vida después de la muerte del cuerpo y consideraba que la muerte era la etapa final de todas las almas, tanto de los necios como de los sabios.  Sanyaia Belatiputa era el dirigente de los agnósticos (los ainanavada).  En el curso de los milenios los Upanisades habían propuesto teorías opuestas relacionadas con el cuerpo, el alma, el karma y la transmigración.  Sanyaia rechazaba todas las teorías contradictorias sobre el cuerpo y el alma.  Opinaba que era mejor rechazarlas todas que adoptar una insensatez en lugar de otra.  Sus seguidores evadían  preguntas que llevaban a conjeturas en lugar de intentar contestarlas, y por eso eran acusados de ser ignorantes (ainana).  Sanyaia solicitó a sus seguidores que orientaran sus esfuerzos hacia el desarrollo y la conservación de una ecuanimidad mental. 

La modalidad del materialismo llamada "Charvaka" (también llamada "Lokayat") no creía en el ciclo de renacimiento y transmigración.  Se rechazó las virtudes frugales del budismo y el jainismo y se inducía a los seguidores a abandonar  todas las costumbres religiosas, ¡y disfrutar al máximo de los placeres de la vida!  Los textos originales del Charvaka se perdieron, pero se dice que su autor fue Brjaspati.  Sabemos acerca de la existencia de un sistema como ese más por los comentarios de sus oponentes, que eran eruditos budistas, jainistas y brajmánicos.  El Charvaka despreciaba íntegramente los Vedas señalándolos como falsos e incluso se refería a los autores de los tres Vedas como "demonios".  Consideraba que los rituales de los sacrificios beneficiaban únicamente a la clase sacerdotal (con lo que pudieron haber irritado un punto sensible) y aconsejaba a los seguidores que no existía una vida más allá de la muerte por la cual preocuparse en esta vida.  Apoyaba el materialismo y el ateísmo.  La secta existió en alguna u otra versión incluso durante la Era Védica (2.500-600 a.C.) pero luego adquirió mala fama.  Al establecerse el budismo y el jainismo el Charvaka fue despreciado como algo de organizaciones periféricas, se lo sometió a las burlas y se lo evitaba, pero no se lo persiguió.  En el siglo XIV a.C. Madjava-Acharia escribió un informe extenso sobre el sistema Charvaka en el "Sarvadarsana Samgraja" .

El Buda rechazaba la rigidez de los rituales de los sacrificios y la tradición de los sistemas de castas.  Majavira y Gosala imitaron el ejemplo y también adoptaron actitudes extremas en su búsqueda de respuestas y prepararon el camino para que la gente común pudiera apartarse de la jerarquía de los poderosos practicantes de los ritos védicos y de la discriminación.  La discusión se hizo intensamente filosófica y atea.  Fueron asimiladas las doctrinas de los seis Darsanas (el Niaya, el Vaisesika, el Sanquia, el Yoga, el Mimamsa y el Vedanta) y, como se ve en el sistema del Sanquia, se dudó incluso de la existencia de un Ser Creador.    La Creación fue explicada con teorías más lógicas y metafísicas y maestros como Kasapa y Katiayana se interrogaron acerca de la relación del karma con el alma, pero nunca se dejó de lado íntegramente la esencia misma de los Upanisades de la unión con Brajma, por lo menos no en las enseñanzas de los maestros más sobresalientes.  Los budistas del Buda, los jainistas de Majavira y y los ayivikas de Gosala practicaban el ascetismo y la meditación de alguna manera pero no descartaban enteramente la existencia de Dios.  Reconocían la presencia de seres sobrenaturales, pero que tenían poderes restringidos.  También creían en la doctrina fundamental de la transmigración y el karma.

Mientras que los budistas y los jainistas creían que podía cambiarse el karma con las acciones tomadas en esta vida, los ayivikas opinaban que el karma estaba completamente predestinado (nyati) y no era posible alterarlo en ninguna medida.  Antes de que la mayoría de la gente adoptara la práctica del indoísmo devocional muchos maestros enseñaban el escepticismo e incluso el materialismo (como el materialista Ayita Kesakambalin y el ateo Sanyai Belatiputa).  Apareció el escepticismo ante los renacimientos y la condición después de la muerte, tal como se manifiesta en muchas preguntas sobre esos asuntos hechas a los dioses en los Upanisades  (por ejemplo, las preguntas sobre la muerte hechas por Nachiketa a Yama en el Upanisad Kata).  Incluso Majavira y el Buda estaban de acuerdo en que no podía haber respuestas definitivas a algunas de las preguntas difíciles de la cosmología, la ontología, la teología y la escatología.

El Período Épico fue una edad de oro en el pensamiento filosófico indio,  por la tolerancia ante las diferentes opiniones y enseñanzas.  En un espectro amplio que iba desde los rituales de los sacrificios para propiciar a los dioses hasta las prácticas totalmente agnósticas y materialistas existían muchas ideas intermedias disímiles y discordantes. No se se dudaba de lo adecuada que era la libertad para practicar las enseñanzas de cualquiera de los maestros antedichos ni se la obstaculizaba.  No sólo había libertad religiosa sino también libertad para practicar una religión de la manera que fuera, sin constreñimiento, ni por decreto u ordenanza.  Fue éste el inicio del secularismo  y la libertad religiosa.

La mayoría de los maestros mencionados eran contemporáneos.  Discutían, alegaban, pronunciaban discursos y criticaban recíprocamente sus teorías.  Sobre todo se toleraban unos a otros.  Algunos, como el Buda y Majavira, dejaron su huella en la sociedad y se convirtieron en conductores de nuevas fes, otros se desvanecieron y se transformaron en personajes remotos en la saga de la historia, pero todos tuvieron una oportunidad, libres de fanatismos o persecuciones porque pensaran de manera diferente.

Los indoístas actuales, especialmente aquellos con una predilección por las opiniones extremas, tienen mucho que aprender de ese período de la historia de la India.  Debe aceptarse la discusión y el desacuerdo civilizados y condenarse la persecución.  Si se hubiera introducido el cristianismo y el Islam en dicha etapa del desarrollo intelectual de la India, junto con las ideas del Buda, Majavira y Gosala, también habrían sido aceptados y no habrían sido considerados como insubordinados.  Incluso es posible que Cristo y Mojámed hubieran sido asimilados como avatares de Visnu.  [Al musulmán le resulta ofensivo oir a alguien llamar "Mahoma" al Profeta, por no ser ese su nombre, sino una versión hispanizada que lo deforma toscamente.]  Jesús habría sido fácilmente recibido pero aun la militancia de Mojámed habría importado poco.  Mojámed habría podido aprender a entenderse con los demás.  En la mitología indoísta y los Puranas [otra de las seis Escrituras ortodoxas antedichas] hay muchos ejemplos de héroes militantes que siguen siendo venerados como dirigentes.  Después de todo Parasurama, a quien se atribuye la aniquilación de generaciones enteras de ksatriyas, sigue siendo uno de los avatares.  A una época que aceptaba los Charvakas ateos, los eternalistas y los materialistas no le habría resultado difícil hacer lo mismo con el cristianismo y el Islam. 

Hay un sloka  [literalmente "canto", una forma de verso] en sánscrito que resume la filosofía y la actitud de los indoístas con respecto a su viaje espiritual  y a todas las demás religiones.  Traducido dice así:

 

Variados son los gustos y muchos los caminos hacia una meta.

Unos son justos, otros son malvados,

Pero todos se proponen alcanzar la meta,

Tal como todos los ríos llevan al océano.

De igual manera, el ser humano se dirige hacia Ti.

 
Estos versos reconocen la diversidad de la sociedad humana, de sus prácticas y su conducta.  Muestra claramente que los indios de la Antigüedad habían entendido la virtud del secularismo y la indulgencia.  Del individuo depende como y cuando iniciar o finalizar sus incursiones en territorios no cartografiados.  Se cree erroneamente que la libertad religiosa es el derecho de practicar una religión sin el temor de ser perseguido.  La libertad religiosa auténtica es la libertad, ya sea de indagar más a fondo en la filosofía y los ritos de una religión, o de no hacerlo en absoluto.  La filosofía religiosa oriental es única por el hecho de que señala al mismo individuo muchos senderos.  Todos los ríos conducen al océano.  No hay constreñimiento, confesionarios o normas estrictas que acatar.  A un "practicante" del indoísmo se lo incita a dirigir la mirada hacia el "interior" y efectuar una inspección de sí mismo, conservando siempre la tolerancia.  Se respeta los derechos de otros que podrían tener que avanzar por un camino diferente.  Esto es el secularismo auténtico.  El secularismo no sólo amplía la libertad religiosa sino que también complementa el razonamiento y el progreso.  Desvanece la inflexibilidad y la intransigencia de ciertas creencias religiosas constrictivas.  Es el mayor de los emancipadores. 


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